Ouro Preto es una de Las ciudades históricas más importantes de Brasil. Durante la época del imperio, fue el centro de poder económico en el siglo XVIII. Se tiene registro que, solo en ese siglo, 800 toneladas de oro fueron enviados a Portugal, extraídos de este lugar, sin contar lo que fue contrabandeado (que era mucho). Para entender la importancia de este lugar, durante estos años Ouro Preto era la ciudad mas poblada de Latinoamerica.
No sé puede hablar de Ouro Preto sin hablar del papel que tuvo el negro en la construcción histórica del lugar. No solo desde el trabajo esclavo “per sé” sino también, y principalmente, del factor conocimiento indispensable para esto. El trafico de esclavos, así como en Bahía con el diamante, no fue hecho exclusivamente por el factor “fuerza humana” de las personas provenientes de África para la actividad minera. La razón principal para esto, fue el conocimiento que tenían estas personas en la extracción avanzada de minerales de alto valor como el que contaba esta región. Los portugueses no contaban con conocimientos que hubiesen permitido el desarrollo económico y la explotación del oro, como ocurrió. El negro, tantas veces denotado, era, en este aspecto, mucho mas capaz y hábil para realizarlo, como se puede notar en las múltiples herramientas que eran construidas por estos y que fueron las principales armas de extracción.
Por que decido comenzar a hablar de esto, antes de hablar del valor arquitectónico que posee Ouro Preto, porque una de las cosas que mas me molesto de conocer esta ciudad, es el ninguneo constante del papel fundamental que tuvieron, producto de un proceso general de “blanqueamiento” de la historia, que ocurrió en todo Brasil, dónde solo se cuenta “las proezas” de personas de nombre “blanco” en la construcción de este país. Y voy a tener más críticas a seguir, pero principalmente, entrar a una iglesia que contiene 480 Kg de oro, y que no se cuente nada de su historia, y mucho menos mencionar de qué forma se obtuvo es, por lo menos, triste. Para construirla se utilizó mano de obra esclava, que se iniciaban en el trabajo a la edad de 9 años y que, debido a las pésimas condiciones tanto de vida, cómo laborales, la esperanza de vida de estas personas era solo hasta los 22 años, además de los múltiples flagelos a los que eran sometidos, cómo mutilaciones, castraciones, violaciones y asesinato. El sistema al que eran sometidos era tan cruel, que estas personas debían cumplir con una cuota diaria de oro, la comida que recibían por día (y que debían comer dentro de la mina) era proporcional al oro extraído, y si no se alcanzaba la cuota diaria, no había comida. Bajo este régimen es que se consiguió construir las “maravillosas iglesias y demás edificios” en tiempo récord.
Pero bueno, hablemos de “lo bueno”. Ouro Preto es una exquisita (tanto en su acepción del español, cómo de su “falso amigo” portugués “esquisita“) ciudad colonial. Con una conservación aceptable (pero no buena), su fuerte son sus múltiples iglesias de estilo barroco, que representan al máximo el estilo colonial portugués/brasilero. Esta ciudad alberga una de las iglesias más importantes de todo Brasil, la Iglesia de San Francisco de Asís, creada por uno de los arquitectos más importantes de la historia brasileña: Antônio Francisco Lisboa mas conocido como Aleijadinho, bañada en 480 Kg de oro extraído en la región. Además cuenta con pinturas del más grande pintor del país: Ataíde. Todo eso hace que esta iglesia sea incluida cómo patrimonio histórico nacional.
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Iglesia de San Francisco de Asis
Además de esta, cuenta con muchas otras iglesias históricas, cómo Matriz do Pilar, Matriz de Nossa Senhora da Conceição de Antônio Dias, de Nossa Senhora do Carmo, de Nossa Senhora do Rosário dos Homens Pretos y la Capela do Padre Faria, entre otras. También sus múltiples museos, cómo el de la inconfidência mineira, hacen que esta ciudad haya sido la primera de todo Brasil en haber sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la UNESCO.
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Museo de la Iinconfidência mineira
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Basílica de Nuestra Señora del Pilar

Ouro Preto cuenta con un mal cada vez más recurrente en Brasil, el crecimiento abusivo del turismo, sin una infraestructura que sea capaz de soportarlo y sin acciones propias de los gobiernos para mejorarlo (cosa que vimos en otras regiones de Minas Gerais). El centro histórico, por datar de tantos años, es pequeño con calles estrechas, en una geografía accidentada, que produce caminos muy empinados construidos de piedras y adoquines. Si a esto le sumamos, que no existe ningún tipo de restricción para la circulación de autos y buses pequeños, obtenemos una ciudad con un gran caos de tránsito, sin señalización, con autos intentando meterse dónde pueden, algunos en contramano, personas caminando en las calles, etc. Lo mismo ocurre a la hora de ingresar a algún lugar, dentro puede llegar a ser un gran caos. Intenten evitar los días de fiestas católicas que, además de ser caras, el turismo aumenta exponencialmente. Otra cosa que me molestó mucho, es que se debe pagar por absolutamente todo. En cada uno de los museos y, sobretodo, en cada una de las iglesias. Aún en los lugares más pequeños de todos. Los ingresos cuestan entre 5 a 15 reales que, si bien no es mucho, las visitas por lo general no llevan más de unos 15 minutos, ya que la mayoría son bien pequeñas, por lo que, al final del día, habremos visitado unos 15 a 20 lugares, gastando la módica suma de 150 reales. Eso, sin ningún tipo de guía, cada guía se debe contratar aparte, o contratar directamente un guía por el día, que abundan, están por toda la ciudad, se te tiran encima del auto o te persiguen, con tal de que los contrates. Ahhh y está totalmente prohibido sacar cualquier tipo de foto dentro de los edificios e iglesias!!!

Casi todo en Ouro Preto cierra entre 16 a 17 hs, por lo que después de esa hora, la ciudad se vuelve un poco aburrida. Da para ir a esa hora a la feria de artesanos que está abierta hasta las 19 hs, con cosas hermosas, o ir a visitar alguna de las minas de oro que se encuentran desactivadas. Recomiendo mucho que visiten una, creo que, de todo lo que hicimos, fue lo mejor. No es muy aconsejable para personas con movilidad reducidas, ya que se debe caminar mucho tiempo agachado. En esta visita nos cuentan un poco de la historia de la mina y de Ouro Preto en general, y sobretodo de la vida de los trabajadores. Aquí es donde aprendí todo lo que coloque al comienzo de este texto, dónde se puede ver una realidad que quieren ocultar bajo la tierra. Sin dudas lo más interesante de conocer de todo.

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Mina de Oro

Por último advertirles que andar en Ouro Preto puede ser cansador y frustrante, ya que se debe caminar mucho en caminos casi verticales, de adoquines, que muchos, cómo yo, no estamos acostumbrados. También a la noche, no abundan los lugares para comer o hacer alguna cosa

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Ouro Preto de noche

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