Cachoeira do Mosquito y Pozo Azul – Chapada Diamantina

Partiendo de Lençóis recorrimos cerca de 2 horas entre camino de asfalto y de tierra, para llegar al comienzo de la trilha a la Cachoeira.  1,5 km debíamos recorrer caminando para llegar, fue muy fácil. Se llega a un pequeño río en un cañón, desde donde se comienza a escuchar el sonido del agua cayendo. Luego se la ve, con una belleza particular. Si la Fumaça era la hermana rebelde de las cascadas, que hace lo que quiere, el mosquito es la hermana pulcra y seria. Cae elegante entre las piedras que le dan un color dorado precioso. Es una sola caída y es varias al mismo tiempo. Una cortina de agua que produce pequeños saltos al chocar con alguna roca. Su agua fría cambia de temperatura al tocar el suelo arenoso. Su profundidad no mayor a 30 CM (en esta época) invita a quedarse sentado disfrutando de la vista mientras los niños pueden correr libremente. Pero esa caída tan perfecta y atrayente, provoca querer estar bajo ella. Entonces ahí vamos, hago el primer intento, y toda esa belleza que se veía de repente se convertía en furia, cómo un bello animal salvaje esperando a punto de atacar su presa. La mezcla entre el spray de agua fría, el ruido de su caída y los constantes golpes en las rocas, son intimidadores. Pero lo volvemos a intentar, de repente aparece el sol, cómo dispuesto a ayudar, me acerco a la caída y logró entrar. Estar abajo de esta cascada, es hermoso é impactante. El agua cae sin descanso furioso. El aire es poco ahí adentro. Sintieron esa respiración profunda, ese “ahhh!” en la espalda como cuando están bañándose y de repente sale agua bien fría, y sienten que se quedaron sin aire??? Bueno, así, pero todo el tiempo que están ahí abajo. Confieso que uno quiere salir rápido de ahí, pero después de salir, inmediatamente uno quiere volver. La cascada nos atrapó con su belleza y nos sedujo con su fuerza. El entrar a ella se volvió adictivo!!! Cada tanto el sol aparece y vemos el arcoiris, múltiples arcoiris, algunos se producen directamente en nuestros ojos, nos acompaña mientras nos movemos, es un regalo, es una cascada maravillosa.

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Chapada Diamantina-10
CACHOEIRA DO MOSQUITO

POZO AZUL

Salimos del mosquito rumbo al lugar más “especial” de la Chapada Diamantina: el “Pozo Azul”. Aproximadamente 1:30hs lo separa en auto de la Cachoeira do Mosquito. Llegamos al complejo dónde pagamos R$30 la tasa de visitación, que incluye el equipamiento para hacer flotación. Lo primero que hicimos fue ir a almorzar, buffet por kilo a R$49, con muchas comidas típicas de la bahía.
Terminamos de comer ansiosos por entrar al pozo (por lo menos yo lo estaba). Antes que te den el equipo de flotación (salvavidas y snorkel) te explican todos los requisitos y prohibiciones para entrar (no se puede entrar con productos químicos en el cuerpo, cómo cremas o protectores, se debe dar una ducha previa, las mujeres lavarse el pelo, etc.). Nos colocamos todo y vamos directo al pozo, se debe descender por una escalera de la cual se lo ve, con un azul imponente. El agua es tan transparente que parece no estar. Está contiene diversos minerales que filtran la luz, produciendo este efecto óptico tan particular. Confieso que al llegar, el pozo da miedo. Da esa sensación de saltar al vacío!!! Por más que sabemos que ahí hay agua, nuestro cuerpo siente como cuando nos acercamos a una cornisa muy alta!!! Y no es para menos!!! Este pozo tiene una profundidad de 22 metros!!! No fui el primero a entrar, a pesar de mi ansiedad, me sentía un tonto, paralizado por este lugar tan particular. Pero luego de entrar la primera persona, volvieron esas ganas enormes de flotar (o volar, cómo nos había dicho nuestro guía). Y es así, la sensación no es de nadar ni de flotar, es como de volar. Podría describirlo de muchas formas y ninguna le haría justicia, ya que el sentimiento que uno tiene en ese lugar es único, nunca en mi vida lo había tenido y difícilmente lo vuelva a tener. Lo pensé muchas veces, el cómo describirlo, “mi sensación” era como la de estar en el espacio (cómo si supiera lo que es eso), pero esa sensación que dan las películas que transcurren en el espacio, el de vacío, el de soledad, el de estar flotando en la nada, el de solo escuchar tu respiración, el por momentos estar en el máximo de oscuridad, hasta el miedo de que cualquier cosa pudiera aparecer en ese lugar. Volar flotar perderse. Perderse, perderse, perderse. El azul no existe, es sólo una ilusión. Lo que existe es estar flotando a 20 m del suelo de rocas, encontrar cuevas bajo de uno, llegar al máximo de profundidad y no ver nada. Y cuando te acostumbras a eso, cuando te das cuenta que no hay peligro ninguno, viene el disfrute!!!! Qué placer!!!! Flotar de un lugar al otro con una lentitud tan hermosa, recorrer con la vista cada centímetro de esa caverna, buscar la luz y también la oscuridad. El pozo azul es mágico, aún más de lo que podamos ver en fotos, aún más de lo que podamos decir de el, al final de cuentas hay cosas hay cosas que no se pueden explicar, solo se pueden vivir.

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POZO AZUL

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