Cachoeira da Fumaça

Lo mejor de la Chapada Diamantina

Un buen día, un gran amigo amigo brasileño me dijo: “no entiendo cómo puede ser que los argentinos solamente vengan a Brasil por las playas, cuando lo más lindo de Brasil no son estas”. Recuerdo muy bien que me envió algunos de nombres de lugares a visitar en Brasil, que nada justamente tienen que ver con la playa. De todos estos un nombre siempre se me quedaría grabado: Chapada Diamantina. Este lugar lo busqué en internet y resultó ser algo totalmente diferente a lo que estaba acostumbrado a ver de Brasil, y sin dudas, la Cachoeira da Fumaça, seria una de las mejores.

Años después estaba acá, me desperté miro por la ventana y me encontraba en el Vale do Capão. El valle, así como la mayoría de las ciudades de la Chapada Diamantina, tienen un aire tan especial. Una mezcla entre naturaleza y urbanización, entre pueblos perdidos en el tiempo y la modernización que trae el turismo.

Pero el día de hoy no se trataba de eso, se trataba de realizar el mayor esfuerzo que vamos hacer en todo el viaje: la famosa trilha a la “Cachoeira da Fumaça“.

Datos rápidos de la Cachoeira da Fumaça

Ubicación: Vale do Capão

Horario: de 8 a 13 horas (para comenzar el ascenso). Hasta las 17 horas para el descenso.

Distancia recorrida a pé: 6 km (unas 5 horas ida y vuelta)

Dificultad: media. Durante la primera hora se debe subir un trecho bien prolongado por escaleras naturales que suele ser muy cansativo. Luego el camino se hace mas plano y ameno. Pocos riesgos de subida y caminata, pero si riesgo de perderse, por lo cual es recomendable hacerlo con guía.

Llevar: agua, sombrero, frutas, protector solar y zapatillas bien comodas.

 

 

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Foto del Vale do Capão desde el sendero a la Cachoeira da Fumaça, en Chapada Diamantina
Foto del Vale de Capão y el Morro do Pai Inacio, visto desde la Trilha de la Cachoeira da Fumaça
Foto del Vale do Capão desde el sendero a la Cachoeira da Fumaça, con personas descansando y admirando el paisaje, en Chapada Diamantina
Descansando un poco con la vista del Vale de Capão

La Trilha

A sólo unos 10 minutos de esta ciudad se encuentra el comienzo de la trilha. Está es una de las más difíciles de realizar para el turista común, ya que en la chapada se encuentran numerosas trilhas que realizan personas experimentadas o arriesgadas. Son 6 kilómetros de caminata para alcanzarla, a una altura de 1400 metros sobre el nivel del mar. En este camino atravesaremos múltiples obstáculos como piedras, arena, tierra, escaleras, ríos, etc. Para hacerlo aún más difícil todo nuestro camino de ida estuvo acompañado por mucha lluvia y viento. Pero nada nos iba a detener.

El comienzo era todo por escaleras naturales, suficientes como para desanimar a cualquiera. Luego de atravesar el primer kilómetro, ya todo cambia, y el camino se vuelve más plano, la vegetación va mudando también. Se escucha el canto de los pájaros, los sonidos de los insectos, se observan algunos reptiles, diversas flores… Llegamos a lo más alto, sigue lloviendo, no se puede ver mucho más allá de unos pasos, el viento se hace fuerte, comenzamos a sentir frío, vuelve el pensamiento de desistir, pero no lo vamos a hacer… Debemos seguir… Llegamos a un río, el mismo que se va a convertir en cascada. Lo atravesamos saltando de roca en roca, el guía nos avisa que van a ser los últimos metros, se empieza a escuchar la fuerza del agua…

Llegamos… Pero no la vemos, no vemos nada, solo nubes… Solo vemos cansancio…

Sendero saliendo del Vale do Capão que lleva a la Cachoeira da Fumaça, con el cielo totalmente cerrado y lluvioso, en Chapada Diamantina
Caminando en la lluvia – Abajo el Vale do Capão

La paciencia de un viajero

Con la esperanza de que “el día va a abrir” nos quedamos ahí arriba bajo la lluvia, intentando refugiarnos entre piedras y arboles. El viento por momentos se vuelve nuestro peor enemigo… Nos miramos a los ojos como diciéndonos “el día no va a abrir” “mejor bajemos”. Realizamos un pequeño lanche con las frutas que habíamos llevado, los pájaros, ávidos de alimento vuelan entre nosotros sin miedo (si algo aprendí de la Chapada Diamantina es que la naturaleza no tiene miedo de nosotros), y cantan… Cantan como cuando mi mamá decía “mira como cantan los pájaros, no va a llover más”… Saque mi cámara para sacarle fotos a esos pájaros azules… Negros… Amarillos… Rojos… Y de repente algo tapa la visión de mi lente, era nuestro guía diciendo “esta abriendo!”…

Primera imagen de la Cachoeira da Fumaça, con el cielo despejándose, se ve el efecto del agua yendo hacia arriba, en la Chapada Diamantina
CACHOEIRA DA FUMAÇA – Cuando comenzó a abrir el cielo, se puede ver el efecto del agua yendo hacia arriba

A veces no importa el cansancio, el dolor en las piernas, una información y tu cerebro envía a tu cuerpo la orden de tener energía, salí casi corriendo a ver si era verdad que había “abierto el día”. Llegue a la punta de una piedra, y… Ahí estaba!!!! Cómo si hubiese llegado recién… Cómo si siempre hubiese estado ahí… Mis ojos no lo podían creer… Estaba asistiendo a uno de los espectáculos naturales más impresionantes que vi en mi vida…

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El momento mas increíble de nuestro viaje

Ahí cerca nuestro, unos metros más abajo, de frente, un hilo de agua que descargaba de la roca toda su furia, en una batalla épica contra su mayor enemigo y compañero, el viento. Ese agua intentando llegar a completar los 394 metros caída… Ese viento, que usando el cañón formado por las montañas, emerge con toda su fuerza en sentido contrario, intentando impedir que el agua llegue a su cometido… Y nosotros ahí… Quietos… Asistiendo a esta contienda que lleva sucediendo desde quién sabe cuándo…

Pero nosotros lo vemos, lo fotografiamos, lo grabamos, lo contemplamos… Vemos una cascada que cae con una increíble fuerza, pero que en determinados momentos deja de caer, y comienza a subir, errática, incluso sube por encima de su propio nacimiento, el viento la hace subir y la lleva a lugares que ninguna de sus hermanas lograrían alcanzar… Y por momentos nos moja, dejo de “llover lluvia”, comenzó “a llover agua de cascada”, y dejó de “haber nubes”, y comenzó a “haber sol”, y el arcoiris apareció…

Arco iris formado en la Cachoeira da Fumaça con el cielo despejado, en la Chapada Diamantina
Arcoiris formado en la cascada
Imagen panoramica del Cañon formado por el Riacho de la Fumaça y la cachoeira del mismo nombre, en la Chapada Diamantina

Parece un cuento, pero es la realidad, no hay forma de describir ese lugar, sin parecer exagerado o fantasioso… 6 km hacían falta para llegar a ver uno de los espectáculos más increíbles de la naturaleza: la “Cachoeira da Fumaça“… Lá “Cachoeira que cae para arriba”.

Brasil mucho mas que playas

Foto de la Cachoira da Fumaça en todo su recorrido, el agua no llega al suelo y sube, se ve el pozo que forma en su caída, en la Chapada Diamantina
Cachoeira da Fumaça

Cientos de fotos y vídeos, y un interminable “bueno la última y nos vamos” que nunca sucede, así de hipnotizante es. Pero en algún momento debíamos bajar, nos esperaban 6 km debajo del Sol, ya cansados. Subimos 10:30 hs, terminamos de bajar a las 16:30. 6 horas para una trilha de 5, eso fue importante? Para nada!!! Somos las personas más felices del mundo, estamos agradecidos por haberla conocido, y agradecemos a la Chapada Diamantina, por ser lo que es, sin dudas, el mejor lugar que conocí en Brasil… Porque al final de cuentas… Brasil es mucho más que playas!

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