Brasilia

Brasilia, la ciudad planeada

Llegamos al aeropuerto de Brasilia, desde Salvador, cercano al mediodía. El aeropuerto es gigante y desorganizado. Demoramos varios minutos intentando encontrar donde retirar las valijas, después de seguir a muchas personas en una misma dirección. La señalización es pésima. Hay que armarse de paciencia. Como habíamos alquilado auto, fuimos al estacionamiento, donde nos esperaba una camioneta de la rentadora que nos llevo a retirarlo.
La primera cosa que me sorprendió ver, es lo movimentada que era la ciudad. No sé si es por ser viernes, pero el aeropuerto estaba lleno, así también las rutas, los Shopping, los puntos turísticos, etc. No me imaginaba a Brasilia con tal movimiento. El mismo desorden que vimos en el aeropuerto lo encontré en las calles que, si bien son funcionales al propósito del tránsito (debido a sus grandes avenidas y sus miles de “rulos”), para quien no conoce es sumamente complicado ubicarse y se hace muy difícil moverse “sólo unas cuadras” sin GPS.
Nos ubicamos en el sector hotelero norte, cerca del Shopping ID. Llegamos al hotel y, cómo no estaba pronta la habitación, salimos a recorrer.

La ciudad

Visitamos: La Catedral, el Edificio del Congreso, el Planalto, el Supremo, el Panteón de la Patria (que estaba cerrado), el Pabellón Nacional, el parque de la ciudad, el memorial JK, el memorial indígena y la Torre de Tv. Todo eso nos bastó con 3 horas!!! Ahí es donde viene mi sabor a poco. Me gusta mucho Niemeyer, y las obras que había visto de él, me fascinaron, sobretodo “el ojo” de Curitiba, que me parece una obra de arte! Tenia muchas expectativas por conocer Brasilia, había visto muchísimas fotos de estos edificios emblemáticos. Pero… Algo no funcionó… Por ejemplo, la catedral es muy linda, pero es muy pequeña, fue bastante decepcionante verla y decir “esto era”. Creo que contrario a muchos lugares que visite, lo que más esperaba de Brasilia era que fuera magnánima.

Estábamos hablando de la capital creada en el siglo XX. Y encontré lo opuesto, encontré minimalismo. Qué es algo que me gusta, pero no era lo que quería ver. Sacando el edificio del congreso (que me gustó poco) todo el resto de los edificios me pasó eso, me parecieron “pequeños” en comparación a como lo había visto antes por fotos o vídeos. Y no es una crítica a la ciudad, que lo vuelvo a repetir, me pareció muy linda, es una cuestión de sentimiento propio, de desilusión al pensar que tanto quería conocer este lugar y en 3 horas había visto todo lo que soñaba con conocer. Por eso Brasilia me pareció muy linda, pero me pareció poco.

Foto del atardecer en Brasilia, desde la Torre de TV,  se puede ver el sol escondiendose en el horizonte, detras de la ciudad

Vistando parques

En el segundo día quería conocer una “otra” Brasilia, que nos indicó una amiga. Conocimos el Parque de la ciudad, tan cercano al centro, con su gigante parque de las aguas minerales (que solo pase por el).

Luego fuimos a la “Ermita Don Bosco”. Soy un apasionado por sacar fotos a atardeceres, y leí que era uno de los mejores lugares para hacerlo. Entonces agarramos el auto, GPS mediante, fuimos para allá. Para quiénes no lo saben, cuando se diseñó y construyó Brasilia, se incluyó en ella un lago artificial, que rodea la ciudad para dar mejor calidad de vida a la misma. La Ermita es también una obra del inigualable Óscar Niemeyer, y se encuentra a la vera de este lago. La ubicación es inmejorable!!! Ver el sol escondiéndose “atrás” de la ciudad, con el lago mediando entre la ermita y el cemento, es casi una obra de arte (una más de Óscar).

Y así, sin esperarlo, conocí una Brasilia diferente, una Brasilia verde en medio del desierto. Fuimos a ver el puente JK iluminado, y de ahí a la “Ponta da Lagoa Sul”, una especie de Puerto Madero en el Lago. Y bebimos una cerveza ahí, al costado del agua, y Brasilia se embelleció, y la decepción inicial al conocer esta ciudad se había esfumado, y comencé a gustar, mejor dicho comenzamos, todos los que estábamos ahí concordamos que conocimos una Brasilia diferente, y que ahora gustábamos mucho más.

Foto desde la Ermita Don Bosco, en Brasilia. Se puede ver el atardecer en el fondo, y en primer plano el cartel que dice EU Amo BrasiliaFoto desde la Ermita Don Bosco, en Brasilia. Se puede ver el atardecer en el fondo, y en primer plano el cartel que dice EU Amo Brasilia

 

Como uno de nuestros nuevos amigos no había conocido los edificios emblemáticos, fuimos a redescubrirlos, de noche, iluminados, se ven más lindos, y guste mucho de lo que veía. Lamentablemente el tiempo se iba, al otro día temprano teníamos vuelo a Belo Horizonte, así que tuvimos que ir a dormir, esta vez feliz, porque sé que volveré a una ciudad que vale mucho la pena descubrir.

 

Foto nocturna de la Catedral de Brasilia, con estatua en primer planoFoto nocturna de la Catedral de Brasilia, con el campanario al ladoFoto nocturna del Palacio del Congreso en Brasilia

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